
Las playas de Roquetas de Mar han inaugurado de forma oficial este mes de julio la temporada alta de verano. El aumento de bañistas convierte este periodo en un momento clave para garantizar la calidad de los servicios, como la limpieza de aseos, que en este municipio destaca por sumar inclusión laboral y sostenibilidad ambiental en su operativa diaria.
Este servicio municipal está gestionado por Integra CEE. Un equipo de seis profesionales, todos ellos con discapacidad, recorre a diario los 16 km de paseo marítimo, desde Aguadulce hasta Playa Serena, para garantizar el mantenimiento y la puesta a punto de una veintena de módulos de aseos.
Detrás de cada jornada de playa hay una planificación exhaustiva que coordina rutas y turnos de trabajo para asegurar un servicio continuo, que comienza a las ocho de la mañana y se extiende hasta más allá de las 23:30 horas, por lo que estos profesionales son, en muchas ocasiones, los primeros en llegar a la playa y los últimos en abandonarla.
Uno de ellos es Aarón Guil, quien destaca de su labor la importancia de ofrecer un servicio de calidad a la ciudadanía. “No es solamente limpiar, hay una relación diaria con el público. La gente valora nuestro trabajo y eso hace que te sientas realizado”, asegura.
Guil incide también en los beneficios de trabajar al aire libre en un entorno costero como el de Roquetas de Mar. Según explica, ha experimentado una mejoría en su estado anímico y de salud, gracias, en parte, a la estabilidad de los ritmos de trabajo y al uso de los triciclos eléctricos con los que la plantilla se desplaza.
“Son una herramienta esencial para movernos de una forma más ágil y cómoda. En mi caso, además, me ayudan a hacer deporte y a atenuar los trastornos del Síndrome de Intestino Irritable con el que convivo. Desde que pedaleo a diario me encuentro mucho mejor”, afirma.
Estas bicicletas de tres ruedas forman parte de la flota de vehículos ECO con la que cuenta el servicio, integrada por dos furgonetas y cinco triciclos cien por ciento eléctricos, que facilitan los desplazamientos y evitan emisiones de CO2. Asimismo, todos los productos de limpieza utilizados son ecológicos.
“La sostenibilidad, en sus ámbitos social y ambiental, es transversal a toda la operativa de este servicio esencial, especialmente ahora en temporada alta, cuando la afluencia de personas se multiplica y cuando el trabajo de estos profesionales, muchas veces invisible, es clave para disfrutar del mar de un forma más cómoda y agradable”, asegura Manuel Murillo, gerente de Integra CEE en Andalucía, una comunidad autónoma donde la compañía cuenta con más de 1.000 profesionales, el 94% de ellos con discapacidad.
Pulseras inteligentes para proteger frente al calor
Estos profesionales, que desarrollan la mayor parte de su jornada laboral al aire libre, se ven expuestos a las altas temperaturas. Como medida de prevención, la compañía ha dotado a la plantilla de unas pulseras inteligentes para reducir el riesgo de sufrir hipertermias, lo que popularmente se conoce como golpes de calor.
Estos brazaletes avisan de una posible sobrexposición térmica gracias a su alarma visual y sonora. Por medio de la denominada ‘tecnología de flujo de calor’, estos dispositivos recogen la información de la muñeca y calculan con precisión el calor acumulado en el cuerpo, así como el aumento de sus pulsaciones. No tienen en cuenta la temperatura exterior ni la humedad, solo el incrementode la temperatura corporal.
La alarma se activa a partir de los 38°C – 38,5°C, aunque la persona no esté todavía en situación de peligro. Es en ese momento cuando el portador de la pulsera debe parar a descansar en un lugar a la sombra e hidratarse para evitar una posible insolación.
Con una batería pensada para durar los tres meses de su vida útil, estos dispositivos no necesitan registrar datos personales, por lo que respetan la privacidad de las personas que los llevan.





